Tinta en las Cintas

By Andrés Cárdenas

reseñas

Nerve: Definiendo una generación

El argumento de Nerve (Un juego sin reglas) es simple, una chica en su último año de colegio decide ser parte de "un juego en línea de verdad o reto, pero sin la verdad". En este juego deberá cumplir retos que le son asignados por otros usuarios para ganar dinero. Sin embargo, la simplicidad de su argumento no hace de Nerve una película simple.

Mucho puede decirse de los diferentes elementos técnicos que conforman Nerve, la excelente iluminación en particular es digna de destacar, el uso de luces de neón crea un ambiente que se siente tan actual como futurista. Sin embargo, lo que realmente me llama la atención es el hecho de que las personas involucradas en este juego son divididas en dos grupos: jugadores u observadores, y como partiendo de esa idea podemos hacer una reflexión sobre el estado de nuestra generación.

Una generación binaria, ser o no ser

La premisa general del filme surge gracias a la pregunta "¿eres jugador u observador?" Parece simple y superficial, independientemente de la respuesta podemos conocer mucho no solo sobre la persona cuestionada si no también sobre esta generación. Esta es una pregunta que en cierto modo define lo que conocemos como millennials.

Vivimos en una época en la que se puede aprender mucho sobre una persona simplemente mirando su teléfono celular, el *smartphone *se ha convertido en una parte esencial de lo que somos. De acuerdo con un estudio realizado por The Kaiser Family Foundation, niños y adolescentes entre 8 y 18 años de edad pasan aproximadamente 8 horas en línea. Los seres humanos son impulsados por necesidades y la tecnología, en especial las redes sociales, no solo ha creado la necesidad de documentar nuestra vida online, estas han creado nichos, estados en los que muchos se sienten a gusto, uno podría argumentar que muchas personas viven sus vidas online. La gente está consumiendo contenido, adquiriendo conocimientos y compartiendo información durante 8 horas, la tercera parte del día. Desafortunadamente hoy en día los medios de comunicación social se mueven más por deseos narcisistas que por el intercambio de información relevante. La mayoría somos observadores, consumidores de vacíos que la mayor parte del tiempo alimentan los celos, la avaricia y la envidia. Pero ese es el tipo de contenido que los jugadores están proveyendo. ¡Necesitamos más Caseys Neistat que nos inspiren a hacer más!

Hablar exclusivamente en un tono negativo sobre el consumo de tecnología en nuestros días tampoco es el camino correcto. Es necesario resaltar los buenos usos y las posibilidades que la tecnología ofrece. Mientras Nerveexpone un enfoque ligeramente egoísta, un par de películas que la preceden, Suicide Room (Polonia) y Ben X (Bélgica) tratan sobre la depresión, el autismo y los juegos en linea como mecanismos de rehabilitación; ambas plantean situaciones que cuentan con potencial para ser exploradas desde un punto de vista medico-psicológico.

Nerve no es ajena a los clichés convencionales de las películas adolescentes. El filme alcanza su cumbre cuando la moralidad y la ética entran en la discusión y los chicos no populares de cierta manera salvan el día, dejando abierta la pregunta: ¿eres jugador u observador?

Le Mépris (El Desprecio)

Cuando los escritores hacen referencia al bloqueo creativo generalmente usan argumentos como "La línea parpadeante del editor de texto me asustaba" o "sabía que debía escribir algo, pero no lo sentía, no fluían las palabras." Intentar llevar a cabo el reto personal que me tracé hace un par de semanas se ha sentido de manera similar.

Laptop, televisor, reproductor de video y la primera película de la lista esperando ser reproducida. Pero algo me detenía, siempre terminaba viendo algo menos desafiante y más accesible. Me preocupaba el no comprender tan elevada obra de arte, pero me asustaba aún más no ser capaz de disfrutarla.

Mis miedos quedaron atrás.

Ya hace un par de días que vi Le Mépris, la primera película de la lista, y puedo decir que es de ese tipo de películas que se queda contigo por mucho tiempo. He pensado mucho en sus argumentos, pero para mi sorpresa hay tan poco que puedo decir sobre esta. He empezado a inclinarme por la idea de que mucho del cine de culto o críticamente aclamado más que obedecer a esquemas narrativos se centra en emociones y sensaciones. Es más sobre lo que te hace sentir, lo que te puede regalar y lo que te permite conservar.

Le Mépris, es una película que con poco te hace sentir mucho, eso es contradictorio si se tiene en cuenta el presupuesto con el que el director contó para la realización del film, pero es tan simple y a la vez tan profundo como Godard deja que la cámara repose contemplando la inmensidad del mar mientras la música despierta emociones desconocidas, no descubiertas, pero que estaban ahí.

Paul (Michel Piccoli) es un ex-novelista, ex-dramaturgo convertido en guionista, que es contratado por un productor de cine para escribir algunas escenas de una película basada en La Odisea de Homero que el mismisimo Fritz Lang está dirigiendo. Paul se encuentra con un dilema al no poder decidir si entregarse completamente a su pasión por el teatro o perseguir una estabilidad económica que le permitiría pagar por un apartamento y de esta manera complacer a su hermosa esposa Camille (Brigitte Bardot). Curiosamente, en ese momento, Godard estaba luchando con ideas similares ya que quería seguir siendo fiel a su arte mientras apelaba a un público más amplio, lo que finalmente le otorgaría un mejor estado económico. Sin embargo, falló. Le Mépris fue un fracaso en taquilla. No obstante, Godard fue capaz de hacer una verdadera obra maestra del cine.

En el tercer acto visitamos el hogar de los protagonistas, su cotidianidad y su lucha, es todo tan natural, tan perfectamente elaborado y presentado que por momentos puedes olvidar que estás viendo una película y experimentar la situación que poco a poco los agobia. Es posible casi que palpar las emociones de la pareja. Es simplemente maravilloso.

Hay también un aspecto casual que se relaciona en menor grado con el film como tal. Godard es más cinéfilo que director, esto le permitió integrar su desmedido amor por el cine en sus películas y Le Mépris no es la excepción. El cine mismo es una parte fundamental de la película en cuestión, en varios pasajes Godard no sólo critica el estado de la industria del cine de la época, también lo exalta como un arte sublime, esto es tal vez la mejor parte del inicio de este desafío personal, pues su pasión me mueve a seguir en búsqueda de verdaderas gemas del cine. Le Mépris es en mi opinión un excelente comienzo para alguien que quiere sumergirse más en un arte tan maravilloso.

A Serious Man: Cosas malas le suceden a gente buena

Inside Llewyn Davis era hasta la noche anterior la única película de los hermanos Coen que habia visto. Miller's Crossing, No Country for Old Men y Fargo han estado en mi lista de "para ver" durante meses pero por accidente terminé viendo A Serious Man primero.

Debo decir que no me gustó mucho Inside Llewyn Davis la primera vez que la vi. La banda sonora me pareció increíble y la sensación general de invierno es tan imponente como hermosa, pero aún así el film se sentía incompleto, le faltaba algo y no estaba seguro de que era realmente. Por esta razón, sin saber mucho, la etiqueté como "película sobre-valorada". No fue hasta que la vi por segunda vez que pude ver su verdadera belleza. A Serious Man me ha dejado con una sensación similar. Sin embargo, en esta ocasión pude apreciar la película por las mismas razones que dudé de Llewyn Davis.

En A Serious Man seguimos la vida de Larry Gopnik; profesor judío, esposo, padre de dos hijos, cuñado de un hombre psicótico-deprimido y vecino de un hombre que está robando terreno de su propiedad. Su esposa le pide el divorcio porque quiere casarse con otro hombre (podría decirse que su mejor amigo), sus hijos no valoran sus esfuerzos para mantener la familia en su lugar y en el trabajo Larry se encuentra con un dilema moral.

No creo que hasta el momento haya visto una película tan irritante e hilarante al mismo tiempo. A Serious Man puede ser incomoda, puede ser percibida como una obra inconclusa debido a las muchas preguntas planteadas a lo largo de la película que al final se quedan sin respuestas, pero pensándolo bien es precisamente en esas preguntas en donde se puede encontrar su belleza. Vemos como el mundo de Larry se hunde sin ninguna explicación clara y al no decirnos nada los hermanos Coen no solo nos hacen simpatizar con el protagonista sino que también sentimos su lucha interior. Larry es un hombre que quiere hacer la cosas correctas de acuerdo a las leyes de Dios, pero a medida que busca ayuda en la gente que lo rodea se encuentra con más problemas que soluciones. Esto me hizo plantearme un par de preguntas: ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Y finalmente, ¿Viven los ateos vidas más tranquilas que los creyentes?