Tinta en las Cintas

By Andrés Cárdenas

historias

El Mundial

Cuando intento recordar mi infancia los recuerdos la mayor parte del tiempo son difusos. No puedo decir que tuve una infancia difícil o que algo me faltó, en realidad siempre tuve, no lo que quise, pero sí lo que mis abuelos podían darme, que para mí era más que suficiente.

Mi niñez está envuelta en niebla, una bruma donde lo único claro son las experiencias vividas con mi abuelo. Favio, así, con "V", un hombre que a los 18 años se juntó a vivir con mi abuela de 21 que entonces ya tenía 4 hijos, y que con un salario mínimo sostuvo la familia durante años (pero esta es una historia para otro día).

Yo despertaba a las 6 am y mi abuelo ya estaba listo para irse al trabajo, "Buenos días, Pa" le decía todos los días, "Niiiño", con una voz tierna y afectiva replicaba. Mi abuelo nunca ha sido un hombre expresivo, tampoco he escuchado que le diga "Te amo" a nadie, pero su amor se siente con esas pequeñeces y con todos sus esfuerzos para que todo ande bien, para que todos estén cómodos y sin necesidades. Salíamos juntos de casa a las 6:30 am, a él lo recogía un bus que lo llevaba al lugar donde trabajaba y yo caminaba a la escuela. Nos volvíamos a ver a las 5 de la tarde cuando él llegaba a casa y otra vez me decía "Niiiño" al entrar por la puerta y verme en el sofá viendo Cartoon Network.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi vida es de esta época. El mundial de Corea-Japón 2002. Recuerdo que la noche antes de la inauguración del torneo veíamos las noticias, Colombia no iba a estar en el mundial pero los canales populares de televisión alardeaban del cubrimiento que tendrían del evento. En medio de la transmisión de las noticias aquella noche en la sala de la casa dije "Mañana no voy al colegio", mi abuela sorprendida dijo "¿Como así?"
 --- Me voy a ver la inauguración del mundial.
 --- ¿Y es que usted se manda? --- respondió, yo tenía 8 años.
 --- Ma, es un día no más, ¿si?
 --- No señor, mañana es un día común y corriente de clase.
 --- Mija, déjelo. Es un día no más. --- intervino mi abuelo.
Mi abuela asintió. Y yo agregué mirando a mi abuelo:
 --- Pa, despiértame temprano mañana.

Al día siguiente, a las 6:30 am, mi abuelo va hasta mi habitación y me despierta diciendo "Ya va a empezar el partido". Él ya estaba vestido con la ropa que usaba en el trabajo, listo para irse. Caminé hasta la sala donde el televisor ya estaba encendido y sí, Francia el entonces campeón del mundo se enfrentaba a Senegal, un equipo que nadie se explicaba como llegó al mundial, el primero de su historia. Desconcertado miré a mi abuelo y le dije "¿Ya se acabó la ceremonia? ¿Por qué no me despertaste para la ceremonia?" el rió, se despidió y se fue a trabajar. Francia perdió contra Senegal, un equipo tan pobre que entre mis amigos se comentaba que los mismos jugadores habían bordado sus uniformes. Una cosa de locos, o de lo que eramos, niños.

A las 5 de la tarde mi abuelo llegó a casa, después del habitual saludo me preguntó el resultado del partido. No me creyó que Senegal le había ganado a Francia. Y con razón, nadie se lo hubiera creído. Un equipo que en el arco tenía a Barthez, en defensa a Desailly, Lizarazu y Thuram, en el centro al gran Vieira, en ataque a Henry y a Trezeguet, y por alguna razón a mi ídolo, Zinedine Zidane, entre los suplentes, perder contra Senegal que tenía ¿a quien? A nadie conocido en aquel entonces. Nadie me hubiera creído.

A las 7 pm estaba sentado junto a mi abuelo listo para ver las noticias, el titular de deportes era "Francia pierde contra Senegal", miré a mi abuelo y el acarició mi cabellera. Esa pequeñez, ese acción tan simple, tiene un valor incalculable para mi.

Días después yo saldría a vacaciones del colegio, y mi abuelo me despertaba todos los días a las 4 o 5 de la mañana. Juntos veíamos cualquier partido que estuvieran pasando. En ocasiones el tenía que irse a trabajar y perderse uno que otro partido, pero cuando llegaba a casa yo tenía anotado en una libreta los resultados y quien había marcado los goles. Ahora sí me creía. Me pregunto ¿Donde carajos estará esa libreta?