Tinta en las Cintas

By Andrés Cárdenas

Solo los amantes sobreviven

Hace un par de días, no recuerdo cómo o porqué, Valeria y yo terminamos hablando sobre Sólo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive, 2013), una de mis películas favoritas. La conversación se convirtió rápidamente en una discusión porque me negaba a aceptar los adjetivos que ella estaba utilizando para describir la película. "Vacía" y "aburrida" son palabras que en mi opinión sencillamente no encajan en el contexto de este maravilloso filme.

Pero entonces recordé que ella no es la primera persona que usa este tipo de argumentos para referirse a esta elaborada obra de Jim Jarmusch, he recomendado el filme a varios amigos en el pasado y todos, sin excepción, han dicho lo mismo:

"En esa película no pasa nada"

Sólo los amantes sobreviven es la historia de Adam, un vampiro que reside en una desolada Detroit y que lentamente se hunde en la depresión; Eve, que vive en Tánger (Marruecos) ha sido su amante durante siglos y decide cruzar el Atlántico para ayudar a su melancólico y suicida esposo. Una trama simple como esta hace que sea fácil decir que la película carece de acción, y debo admitir que de cierta forma eso es cierto. Sólo los amantes sobreviven se basa en conversaciones, tomas hermosas y una escenografía sombría para contar su historia, pero la mezcla de cada uno de estos elementos le permiten desarrollar una atmósfera cautivadora donde la música es la pincelada que la convierte en una obra maestra que debajo de su "superficie aburrida" lleva un significado más profundo.

El argumento de "vacío" que cada uno de mis amigos optó por asumir se basa en un simple problema: el género de vampiros. Tan comercial como es (o fue) ha sido roto por la enorme cantidad de películas de vampiros arrojadas en nuestras caras en la última década y media (recordarás que ¡sólo hicieron cuatro películas de Crepúsculo! Increíble) De modo que Sólo los amantes sobreviven no carece de acción, nuestras mentes han sido corrompidas por un concepto de vampirismo que es aún más absurdo que la idea de seres inmortales en sí.

Las personalidades de Eve y Adam distan mucho del estereotipo vampiro generalmente retratado en películas del género, por esta razón no es sorprendente que la mayoría de la gente que vió la película se queje de que los protagonistas no tienen poderes, claro que los tienen, pero estos no son el centro de la película, el director dedica sólo unos pocos momentos para mostrarlos y estos son tan fugaces que entiendo por qué pueden pasarse por alto. De igual forma, mucho puede decirse acerca de su renuencia a salir a cazar humanos, después de todo esto es lo que los vampiros hacen, ¿no? Es entonces cuando los humanos entran en la conversación. La pareja de vampiros elige no sucumbir ante sus necesidades salvajes en parte por su propia seguridad, porque como señalan la sangre humana ha sido envenenada, pero principalmente porque tienen altos valores morales. Estos seres han vivido durante siglos y deciden no sólo encerrarse en cuevas cuidadosamente diseñadas sino también aferrarse a grandes trabajos artísticos, porque al igual que ellos, el arte trasciende generaciones, el arte es inmortal.

Entonces, el verdadero problema radica en nuestra incapacidad para reconocer el hecho de que esta no es una película sobre vampiros, es una película sobre nosotros los humanos y nuestra decadencia como raza, lo que es precisamente la fuente de las tendencias suicidas de Adam, quien detalla en amplitud cómo los seres humanos han transformado sus medios de vida en objetos perecederos, olvidando y menospreciando las cosas verdaderamente importantes y perennes como el arte y la cultura. De ahí que las amistades que ambos han cultivado a lo largo de los años hayan sido forjadas por literatura, en el que caso de Eve que vive en una avalancha de letras, y para Adam es una combinación de ciencia, letras y música, ya que tiene una especie de altar en casa donde hace honor a todos sus héroes, y expresa su tristeza y decepción para con la raza humana a través de su música.

Cuando todas estas cosas son tenidas en cuenta, la aburrida Only Lovers Left Alive, resulta ser no sólo una profunda reflexión sobre dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos como especie sino también, un llamado a la acción.