Tinta en las Cintas

By Andrés Cárdenas

Jazz en las sombras

El Jazz es aterrador. No en ejecución sino como concepto. El jazz es ese género musical aislado, algunos pueden decir que es un arte propio, sin reglas y con alcance y posibilidades gigantescas. Ahora piensa en que el Jazz tiene un lado oscuro y que allá es a donde nos dirigimos...

No miento cuando digo que alguien en enorme posición de influencia sobre mí a lo largo de los años constantemente me dijo que el Jazz era aburrido, música para locos. Yo crecí convencido de que eso era un hecho hasta que Miles Davis y su increíble disco Kind of Blue destruyeron completamente esa idea. Quedé absolutamente conmovido por las melodías en ese disco. De hecho tengo una entrada en un viejo diario en la que hablo de mi primera experiencia con el álbum en cuestión, he aquí una porción:

Olvida todo lo que te han dicho sobre el cielo, Kind of Bluete lleva a alguna parte, tal vez ese lugar sea el cielo.

Escuchar Kind of Blue me abrió los ojos, pero no sabía cuál era el siguiente paso, no quería escoger un álbum al azar para continuar mis andanzas con el Jazz y terminar perdiendo el interés. Casualmente, más o menos por los mismos días descubrí que un conocido mío era un gran seguidor del Jazz, era tal la afición de este personaje que en una de las paredes de su casa reposaban retratos de sus héroes del género. Así surgió una manera interesante de explorar el género bajo la dirección de un fanático: durante 10 días él me daría un álbum diario para escuchar.

El primer día escuché otro disco de Miles Davis, In a Silent Way, de este escribí: "es experimental, único, maravilloso, tranquilo y sencilla brillante." Para los siguientes días tuve que escuchar a Pat Metheny, Tomasz Stańko, Branford Marsalis, John Coltrane y Chet Baker, la experiencia resultó ser bastante educativa y yo continué descubriendo más Jazz para eventualmente dejarlo atrás, como una fase, y continuar con mi vida explorando otro género musical, creo que después de esto me sumergí con los ojos cerrados en el Post-Punk por algún tiempo, luego vino el rock underground de los 70s, el Rock stoner y después un vacío, una necesidad de algo que me moviera que me acompañó durante meses.

En mi última publicación mencionaba como a lo largo de los años la forma en que escucho música ha cambiado y como inconscientemente he corrompido la experiencia que constituye sumergirse en un álbum, dejarse absorber por sus sonidos y letras para alcanzar un estado, un trance del que eventualmente sales pero que te deja algo que va más allá de la duración del disco. También mencionaba 20 discos que me han permitido alcanzar ese estado y que de una u otra manera han ayudado a moldear la persona que soy actualmente.

Bien, el Jazz, su lado oscuro, experimental, misterioso y moderno, me ha regalado una de esas joyas: Métamanoir de The Dale Cooper Quartet & the Dictaphones.

Cuando pienso en la forma en que llegué a este álbum me encuentro con una sorpresa, una sucesión de acontecimientos que pasaron inadvertidos. Durante el último mes he estado viendo esporádicamente la serie de culto Twin Peaks dirigida por el respetado David Lynch, una de las cosas más fascinantes de la serie es la banda sonora compuesta por Angelo Badalamenti.

Hace un par de semanas de semanas descubrí una banda alemana llamada Bohren & der Club of Gore, su música crea un atmósfera nocturna, suave y delicada, su álbum Sunset Mission acompañado del sonido de la lluvia es la banda sonora perfecta para leer, quedarse dormido o simplemente disfrutar de un momento de calma o reflexión con uno mismo.

La semana pasada vi La La Land con Valeria, a ambos nos encantó la película y de cierta forma sirvió para despertar esa curiosidad por el Jazz que hace unos años me atrapó. Esa misma semana vi Le Samouräi, un film noir que hace parte de mis películas favoritas.

¿A qué viene todo esto? Métamanoir es un álbum de Dale Cooper Quartet & the Dictaphones, Dale Cooper es el personaje principal en la serie Twin Peaks, un agente del FBI que está constantemente dando instrucciones a su secretaria a través de un dictáfono. De modo que el nombre de la banda fue claramente inspirado por la serie. En términos musicales el sonido encontrado en Métamanoir es sónicamente similar a Bohren & der Club of Gore, sonido que ha sido catalogado como Dark Jazz (jazz oscuro) o Jazz Noir.

De acuerdo con Internet, el Jazz oscuro "es una forma de jazz contemporáneo de ritmo lento. La atmósfera oscura de este género está inspirada en las bandas sonoras de cine negro (film noir), en particular Ascenseur pour l'échafaud de Miles Davis y la obra de Angelo Badalamenti, además de ser influenciado por la música ambiental oscura."

He estado construyendo el descubrimiento de este álbum durante las últimas semanas sin darme cuenta y por supuesto que me ha tomado con la guardia baja, está claro que Métamanoir me ha deslumbrado. He aquí un par de confesiones, no me gustan las películas de David Lynch pero la serie Twin Peaks (espectacular, por cierto) ha abierto una puerta y tal vez termine revisitando algunas de sus películas, y la música ambiental me parecía extremadamente monótona y aburrida. Aún así aquí estoy hablando de un disco inspirado por la obra de Lynch y que utiliza elementos de la música ambiental. Es así como nuestros gustos cambian y a veces, como en mi caso, sucede sin que nos demos cuenta.

¿Qué hace a Métamanoir un excelente álbum? Su ritmo lento e hipnotizante, el saxofón dominante que se pasea por paisajes brumosos creados por efectos sonoros, sus tonos melancólicos... Estoy convencido de que Métamanoir es una experiencia que voy a estropear si continuo hablando de ella. Todo lo que diré es: encuentra tus audífonos, recuéstate y déjate absorber por la belleza de esta obra de arte. ¿Quién habría pensado que el lado oscuro del Jazz sería tan hermoso?