Tinta en las Cintas

By Andrés Cárdenas

Lista de Lectura 2018

Uno de los propósitos personales más importantes para este año es retomar el hábito de la lectura. Hace un par de años era fácil para mi decir que iba a leer X cantidad de libros en el año y conseguirlo, el año pasado, sin embargo, me costó leer una novela completa. De modo que me he fijado un propósito mínimo de 12 libros en el 2018. Tengo la convicción de que es un número que voy a superar, pero cuando se es perezoso nunca se sabe. Eso me deja con la tarea de leer un libro al mes, algo realmente factible.

Me di a la labor de hacer una lista con los libros que más han llamado mi atención recientemente y que a menos que algo extraordinario ocurra leeré en el transcurso de este año.

Mil veces hasta siempre - John Green

Este es el tipo de libro que la gente que me conoce no espera que lea. Pero la verdad es que me gusta John Green. Me gusta más como creador de contenido educativo en YouTube como Crash Course y por sus entretenidas y filosóficas reflexiones en su canal Vlogbrothers, que como escritor; aun así, nunca he ocultado mi admiración por su trabajo. Mil veces hasta siempre es un libro que compré el año pasado pero que nunca saqué el tiempo para leer. Este año es el primero de la lista.

Los años de peregrinación del chico sin color - Haruki Murakami

Murakami es un autor que siempre me ha intrigado, hace un par de años intenté leer 1Q84, pero como en casi todo rápidamente perdí el interés. Recuerdo vívidamente las primeras páginas del libro, la historia es fascinante, pero es un libro demasiado largo y como la idea es retomar el hábito de lectura por recomendación opté por leer Los años de peregrinación del chico sin color y algo me dice que se convertirá en un favorito.

Ciudad de cristal - Paul Auster

Leí Leviatán de Paul Auster hace poco más de un año. Estaba de visita en la biblioteca pública y me llamó muchísimo la atención tanto el nombre del libro como su portada, me lo llevé a casa y en un par de días lo devoré con muchísimo gusto. Era el primer libro que disfrutaba en mucho tiempo. Desde entonces he pensado en leer algo más de Auster y Ciudad de cristal es la primera novela de una trilogía del género policiaco escrita por él. Me gusta el género y me ha gustado Auster, así que supongo que aquí habrá tiempo bien invertido.

El proceso - Franz Kafka

En una mañana común y corriente Josef K se despierta, para su sorpresa hay dos hombres en su residencia que le informan que se ha abierto un proceso judicial en su contra, pero nadie le explica a Josef K cuál es su crimen. Si bien es cierto que El proceso es un libro que Kafka no pudo terminar, su argumento es demasiado intrigante como para dejarlo pasar. La Metamorfosis seguramente puede esperar un poco más.

Artemis - Andrew Weir

El autor de El Marciano y El Huevo regresa con una novela que tiene lugar en Artemis, la primera y única ciudad en la luna. La ciencia ficción ha sido desde que era un niño uno de mis géneros favoritos y el último gran libro del género que leí es precisamente El Marciano de Andrew Weir, un hombre que se ha convertido en uno de los autores más aclamados del género, para los amantes del sci-fi un libro suyo es obligatorio.

Cien años de soledad - Gabriel García Márquez

En diciembre mi familia entera se reunió y el 25 en la tarde cuando todo el mundo (incluso yo) había consumido demasiado alcohol me acerqué a un tío político. En medio de frases incoherentes hablamos de música, de fútbol y de libros. Me dijo que había leído la obra cumbre de Gabo en varias ocasiones, que era su libro favorito y que esperaba que yo escribiera algo tan bueno. Pero no fueron los elogios lo que hicieron que quisiera leerlo, fueron estas palabras:

Hace unos días vi a mi niña de dos años sosteniendo el libro y pensé: Ella no sabe lo que tiene en las manos, ella no sabe el increíble tesoro que tiene en sus manos. Y me pregunté a mi mismo si algún día ella tendría suficiente interés para leer una obra tan perfecta como esa.

No me diga más, este año leo Cien años de soledad.

La negación de la muerte - Ernest Becker

Uno de los mejores descubrimientos del 2017 fue Shots of Awe, una serie de videos inspiradores creada por Jason Silva. En varios de estos videos Silva menciona a Ernest Becker, un filósofo y antropólogo cuya obra La negación de la muerte ganó un premio Pullitzer. Básicamente, en este libro Becker explica que el miedo a la muerte es lo que mueve al ser humano y como este mismo da lugar a un impulso universal por heroísmo en las personas. Tiendo a estar de acuerdo con las ideas de Silva y este libro parece ser la base de un estilo de vida que me interesa seguir.

Essentialism: The Disciplined Pursuit of Less - Greg McKeown

Hablando de estilos de vida...

No hay un estilo de vida que me atraiga más que el de un minimalista. Y aunque ya he tratado de incorporar la idea de que menos es más en mi vida aún disto mucho del ideal minimalista. Este libro de Greg McKeown promete ayudar a enfocar tu vida en las cosas que realmente importan, en lo esencial. Nunca he leído un libro de este tipo así que espero sea un buen comienzo.

Better Living Through Criticism - A. O. Scott

He leído extractos de este libro del principal crítico de cine del New York Times, A. O. Scott, y estoy de acuerdo con algunas de sus ideas sobre la importancia de la crítica, otras me parecen una exageración, pero siendo alguien que aprecia la crítica cultural y artística siento que hay mucho que aprender de este libro. Bueno, eso ligado al hecho de que para una asignatura de la universidad debo hacer una investigación sobre la crítica cultural en el país.

De que hablamos cuando hablamos de amor - Raymond Carver

Raymond Carver es para mi el Jim Jarmusch de la literatura, como en las películas de Jarmusch, en las historias de Raymond Carver no pasa nada; ambos parecen más interesados en lo que pasa antes de que algo relevante pase. De que hablamos cuando hablamos de amor es una compilación de cuentos de la cual me enamoré desde que leí [¿Por qué no bailan?], uno de los cuentos incluidos en el libro. El año pasado tomé prestado de la biblioteca pública el único libro de Carver que tenían Si me necesitas, llámame y si De que hablamos cuando hablamos de amor resulta ser tan bueno como este se convertirá sin duda en uno de mis favoritos.

Así son 10 libros interesantes que leeré este año y estoy seguro de que voy a encontrar al menos 2 libros excelentes a lo largo del año para alcanzar la meta de 12. Pero ya veremos.

De igual forma deseo utilizar los ratos libres que me quedan en el trabajo retomar los comics, como son más visuales no requieren el grado de concentración de un libro. Estos son los que por ahora me llaman la atención.

  • Batman: Ghotam Noir - Ed Brubaker & Sean Phillips
  • Criminal - Ed Brubaker & Sean Phillips
  • Blankets - Craig Thomson
  • Watchmen - Alan Moore, Dave Gibbons & John Higgins

Eso es todo, si tienes alguna recomendación, no dudes en hacérmelo saber en los comentarios.

Año Nuevo, excusas nuevas

He querido escribir algo en este blog por un par de meses, pero siempre está esto o aquello y al final termino mirando el techo de mi habitación mientras espero a quedarme dormido, diciéndome a mi mismo "en el año nuevo lo hago"

Si, en el año nuevo voy a:

  • correr una maratón
  • escribir dos libros
  • darle la vuelta al mundo
  • conseguir la paz mundial
  • etc, etc

Cuando lo piensas un poco descubres que el año nuevo no es nada especial, podrías empezar a conseguir cada una de esas cosas en el momento en que lo piensas, ¿por qué esperar al año nuevo?

"Borrón y cuenta nueva"

El año nuevo es una idea romántica. Creemos que el primero de enero mágicamente nuestra vida es una hoja en blanco, un punto de partida donde todo es positivo, todo es alcanzable. Y entonces la realidad nos golpea brutalmente.

Para mi ya ha pasado una semana y lo único que realmente ha cambiado en comparación con Diciembre 31 es el último dígito del calendario. Los días siguen pasando y se me han acabado las excusas para no hacer nada sin sentirme mal. Pero claro, ahora me siento mal. Si fuese tan bueno en algo como lo soy posponiendo cosas importantes, sería alguien relevante en algo, quien sabe qué. Esto me hace sentir tan mal que no debería dejar que la realidad me golpee, debería hacerlo yo mismo.

Cada año más o menos en esta época escribo mis resoluciones para el año nuevo con un optimismo efervescente, con la mentalidad de que pase lo que pase voy a alcanzar mis objetivos. Este año no es que no tenga propósitos, pero estoy cansado de mi propia mierda, de mis excusas y siento que por más que escriba, por más que estructure un plan, terminaré haciendo lo mismo de siempre: nada.
Pero la esperanza es lo último que se pierde, ¿verdad?.

Vuelve y juega...

He estado debatiendo conmigo mismo sobre si debería compartir mis propósitos para el 2018 aquí, esto con el fin de hacerlo público y crear un poco de presión que de cierta forma me obligue a hacer algo en lugar de seguir aplastando mi culo; o si debería seguir el consejo de Derek Sivers y resistirme a la tentación de anunciar mis objetivos. Un punto intermedio es lo más sabio.

De manera que, por ahora, digamos que para 2018 mi tiempo, atención y energía se centraran en:

  • Leer
  • Escribir
  • Ser productivo
  • Aprender
  • Relaciones
  • Ahorrar

2018, veamos que tienes...

El Mundial

Cuando intento recordar mi infancia los recuerdos la mayor parte del tiempo son difusos. No puedo decir que tuve una infancia difícil o que algo me faltó, en realidad siempre tuve, no lo que quise, pero sí lo que mis abuelos podían darme, que para mí era más que suficiente.

Mi niñez está envuelta en niebla, una bruma donde lo único claro son las experiencias vividas con mi abuelo. Favio, así, con "V", un hombre que a los 18 años se juntó a vivir con mi abuela de 21 que entonces ya tenía 4 hijos, y que con un salario mínimo sostuvo la familia durante años (pero esta es una historia para otro día).

Yo despertaba a las 6 am y mi abuelo ya estaba listo para irse al trabajo, "Buenos días, Pa" le decía todos los días, "Niiiño", con una voz tierna y afectiva replicaba. Mi abuelo nunca ha sido un hombre expresivo, tampoco he escuchado que le diga "Te amo" a nadie, pero su amor se siente con esas pequeñeces y con todos sus esfuerzos para que todo ande bien, para que todos estén cómodos y sin necesidades. Salíamos juntos de casa a las 6:30 am, a él lo recogía un bus que lo llevaba al lugar donde trabajaba y yo caminaba a la escuela. Nos volvíamos a ver a las 5 de la tarde cuando él llegaba a casa y otra vez me decía "Niiiño" al entrar por la puerta y verme en el sofá viendo Cartoon Network.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi vida es de esta época. El mundial de Corea-Japón 2002. Recuerdo que la noche antes de la inauguración del torneo veíamos las noticias, Colombia no iba a estar en el mundial pero los canales populares de televisión alardeaban del cubrimiento que tendrían del evento. En medio de la transmisión de las noticias aquella noche en la sala de la casa dije "Mañana no voy al colegio", mi abuela sorprendida dijo "¿Como así?"
 --- Me voy a ver la inauguración del mundial.
 --- ¿Y es que usted se manda? --- respondió, yo tenía 8 años.
 --- Ma, es un día no más, ¿si?
 --- No señor, mañana es un día común y corriente de clase.
 --- Mija, déjelo. Es un día no más. --- intervino mi abuelo.
Mi abuela asintió. Y yo agregué mirando a mi abuelo:
 --- Pa, despiértame temprano mañana.

Al día siguiente, a las 6:30 am, mi abuelo va hasta mi habitación y me despierta diciendo "Ya va a empezar el partido". Él ya estaba vestido con la ropa que usaba en el trabajo, listo para irse. Caminé hasta la sala donde el televisor ya estaba encendido y sí, Francia el entonces campeón del mundo se enfrentaba a Senegal, un equipo que nadie se explicaba como llegó al mundial, el primero de su historia. Desconcertado miré a mi abuelo y le dije "¿Ya se acabó la ceremonia? ¿Por qué no me despertaste para la ceremonia?" el rió, se despidió y se fue a trabajar. Francia perdió contra Senegal, un equipo tan pobre que entre mis amigos se comentaba que los mismos jugadores habían bordado sus uniformes. Una cosa de locos, o de lo que eramos, niños.

A las 5 de la tarde mi abuelo llegó a casa, después del habitual saludo me preguntó el resultado del partido. No me creyó que Senegal le había ganado a Francia. Y con razón, nadie se lo hubiera creído. Un equipo que en el arco tenía a Barthez, en defensa a Desailly, Lizarazu y Thuram, en el centro al gran Vieira, en ataque a Henry y a Trezeguet, y por alguna razón a mi ídolo, Zinedine Zidane, entre los suplentes, perder contra Senegal que tenía ¿a quien? A nadie conocido en aquel entonces. Nadie me hubiera creído.

A las 7 pm estaba sentado junto a mi abuelo listo para ver las noticias, el titular de deportes era "Francia pierde contra Senegal", miré a mi abuelo y el acarició mi cabellera. Esa pequeñez, ese acción tan simple, tiene un valor incalculable para mi.

Días después yo saldría a vacaciones del colegio, y mi abuelo me despertaba todos los días a las 4 o 5 de la mañana. Juntos veíamos cualquier partido que estuvieran pasando. En ocasiones el tenía que irse a trabajar y perderse uno que otro partido, pero cuando llegaba a casa yo tenía anotado en una libreta los resultados y quien había marcado los goles. Ahora sí me creía. Me pregunto ¿Donde carajos estará esa libreta?

La doble vida de Verónica

Weronika vive en Polonia y tiene una brillante carrera como cantante, pero padece una grave dolencia cardíaca. En Francia, a más de mil kilómetros, vive Véronique, otra joven idéntica que guarda muchas similitudes vitales con ella, como su enfermedad y su gran pasión por la música. Ambas, a pesar de la distancia y de no tener aparentemente ninguna relación, son capaces de sentir que no están solas.

Hace unos años llevaba un diario en el que de manera austera y poco elocuente escribía comentarios sobre las películas que veía.  Han pasado casi 4 años desde que intenté ver La doble vida de Verónica, en la entrada del diario escribí:

No sé por qué pero es una película muy lenta y aburrida.

Recuerdo que ni siquiera la vi completa, de hecho, no creo que haya superado los primeros 20 minutos cuando intenté verla. Era increíblemente aburrida, ni siquiera se sentía como una película, era más una especie de secuencia de imágenes que carecía de propósito para mi.

Han pasado ya varios días desde que ví La doble vida de Verónica, esta vez de principio a fin, y aún no sé con que palabras describir lo que sentí mientras miraba las imágenes retratadas por Krzysztof Kieślowski.

El arte debe hacerte sentir algo, cualquier cosa, y aunque todavía soy incapaz de describir lo que sentí mientras veía la historia de Weronika, puedo decir que es uno de los sentimientos más hermosos que he experimentado. Es algo nuevo, algo que estaba allí todo el tiempo y no lo sabía. Sí, es algo paradogicamente hermoso.

El problema con el filme, sin embargo, es que ese sentir único no se mantiene a lo largo de la película y aunque nunca pierde su esencia la belleza decrece lentamente. Para mi Kieślowski en esta película es más artista que cineasta, es como un pintor en éxtasis que despliega pinceladas de belleza... Honestamente me siento en deuda con él.

El siguiente paso sin duda alguna es indagar más en su obra, la serie de televisión polaca El decálogo es particularmente intrigante y su trilogía "Tres Colores" es igualmente llamativa. Supongo que estas se añaden a la tarea original.

Estoy seguro de que llegará el día en que pueda hablar en detalle sobre esta maravillosa película, de momento seguiré viéndola, porque a veces la belleza se convierte en droga.

Adoptando el minimalismo

Decluttering es una palabra para la cual aún desconozco su equivalente en Español, el significado detrás de esta es básicamente "deshacerse de todo lo que tienes en tu vida que realmente no necesitas" y constituye uno de los principios del minimalismo.

El año pasado mi amiga Mónica mencionó en una reunión con otros amigos un documental titulado "Minimalismo" yo expresé que conocía a The Minimalists, el dúo detrás del proyecto, había escuchado su podcast en un par de ocasiones. Precisamente de ellos conocí lo que era minimalismo y aunque la idea o filosofía me gustaba nunca dí el paso necesario para adoptarla.

Valeria estuvo de visita la semana pasada pero regresó a su ciudad para continuar con sus obligaciones académicas el sábado, la carga emocional que dejó su partida me dejó, entre otras cosas, sin planes para el domingo. Esa era la oportunidad para finalmente deshacerme de las pocas cosas que poseía y que no me servían más que para ocupar espacio.

Como según yo no tenía muchas cosas, esta tarea no me quitaría más de media hora. Pues que sorpresa me he llevado cuando los primeros treinta minutos transcurrieron y seguía sacando cosas de todos los rincones de mi habitación.

Ropa que ya no uso o nunca usé, DVDs de conciertos y películas, CDs de música que ya no me interesa y programas que ya no necesito, el primer computador que hubo en casa, partes de teléfonos, un tocadiscos inservible, repuestos, cables, en fin, una cantidad de cosas que solo acumulaban polvo en la habitación. Dividí todo en dos grupos, ropa que puede ser util para alguien más y lo que definitivamente es basura.

De esta manera había tomado otro paso para "decluttear" mi vida. Pero entonces me encontré con otro dilema.

En la misma conversación del año pasado, Mónica dijo que no veía como un minimalista. Yo no respondí pero su afirmación me dejó pensando.

  • Casi no tengo posesiones (o eso creía, evidentemente estaba equivocado)
  • No compro cosas innecesarias.
  • No me aferro a las cosas materiales.
  • Trato de aprovechar mi tiempo al máximo.

¿Por qué entonces no puedo ser un minimalista? Y lo recordé, mi colección de LPs.

¿Realmente necesito discos de vinilo?

Habrá quien dirá que un verdadero minimalista los arrojaría a la basura y usaría Spotify o YouTube, pero yo no colecciono discos porque se ven lindos en la estantería, ni siquiera exclusivamente porque suenan mejor, lo hago porque el acto de poner el disco en el tocadiscos, dejar caer la aguja y disfrutar de la música acompañada del ruido natural es especialmente reconfortante.

Contrario a la creencia popular la verdadera esencia del minimalismo no es deshacerse de tus posesiones, es conservar solo las que le añaden valor a tu vida. Coleccionar vinilos y reproducirlos los domingos en la tarde le da a mi vida paz y tranquilidad. Eso vale la pena conservarlo, ¿no?

La idea del minimalismo es simple, adoptarla no lo es en lo absoluto. Ya resolveré que hacer con los discos que no necesito y conservar los que son realmente significativos mientras intento adoptar y adaptar la filosofía del minimalismo a mi vida. He identificado en este desafío una oportunidad de ganar crecimiento como persona, pero veremos a donde me lleva todo esto.

No soy un minimalista, de hecho, ni siquiera quiero auto-asignarme esa etiqueta, pero si por aferrarme a menos voy a vivir una vida más satisfactoria, eso es lo que voy a perseguir.